miércoles, 17 de marzo de 2010

Vergüenza


Hoy al poner las noticias he sentido un sentimiento un sentimiento de vergüenza. En este caso, no es un caso de vergüenza ajena, sino un sentimiento de vergüenza propia.

Aquellas personas que me conozcan, podrán decir de mí que soy una persona agnóstica. Después de pensar mucho tiempo en dios y en su existencia o no, llegué a la conclusión de que daba lo mismo. Mi filosofía de vida lleva una fuerte carga moral, pero sin descuidar el “carpe diem”. Como además, me niego a pensar que gente como Pinochet, que era de misa diaria, tenga preferencia a entrar en el cielo (si llegara a existir), que yo, la conclusión es que si dios existiera, no le iba a preocupar que fuera a misa o no, o que creyera en él o no.

A pesar de ser una persona agnóstica, he tenido una formación religiosa. Hasta 8º de EGB yo iba a un colegio privado de Valladolid, que pertenecía a una congregación religiosa. El BUP lo realicé en el Instituto “Nuestra Señora del Carmen”, de Valladolid, también perteneciente a un barrio obrero.

Me siento muy orgulloso de la educación que recibí en mi colegio. La formación estaba orientada en una línea progresista, enseñándonos cosas como que la biblia ni es un libro de historia ni un libro de ciencia, sino simplemente un libro de inspiración divina. Aquellos profesores me enseñaron la ley de Darwin, y me enseñaron unos hábitos de convivencia, que ya me gustaría que se impartieran ahora en educación para la ciudadanía.

Mi colegio, aquel del que me siento muy orgulloso de la educación que me impartió, aquél del que me siento parte, pertenece a la congregación de San Viator.
Hoy he desayunado con la profunda vergüenza de ver que uno de los miembros de dicha comunidad ha sido detenido en Chile , cómo los clérigos de San Viator tienen que manifestar la condena sobre los hechos imputados , y descubrir que, aunque no coincidió conmigo(en esas alturas yo ya había salido hasta de la universidad), fue profesor en el centro en el que me eduqué .

Desde aquí quiero mostrar todo mi apoyo a los clérigos de San Viator por la gran vergüenza y humillación que deben estar soportando en sus espaldas, agradecerles el buen trabajo realizado en mi educación, y la satisfacción que recibo de ver las palabras vertidas en el comunicado oficial.

Y ya puestos, opino que deberíais plantearos actualizar la página web, http://www.sanviatorvalladolid.es/index1.htm, que luego uno presume de que aprendió a programar con vosotros y queda algo mal….

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